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jueves, 7 de mayo de 2020

La descripción, características y clases de descripción


PARA PRIMER AÑO DE SAN BLAS 

Tipos de descripción

La descripción es una variación del discurso a través de la cual se le confieren a los objetos o personas ciertos rasgos. De esta manera, por medio de una caracterización ordenada y pormenorizada se logra transmitir como son las personas, los objetos, los lugares, etc.
Según la intención del emisor, la descripción puede ser:
DESCRIPCIÓN OBJETIVA: su finalidad es describir la realidad tal como se le presenta. Es decir, no abunda en la utilización de recursos literarios, sino que se limita a la descripción rigurosa y precisa de lo que ve.
DESCRIPCIÓN SUBJETIVA: es aquella en donde predominan las valoraciones personales de quien la realiza. Su intención no es reflejar la realidad tal como es, sino expresarla desde su punto de vista. En ésta, las metáforas, comparaciones y demás recursos estilísticos cobran importancia.
DESCRIPCIÓN DINÁMICA:  es la descripción de cosas en movimiento. O como se mueven en un lugar en particular.
DESCRIPCIÓN ESTÁTICA:  trata de la descripción de cosas estáticas o en reposo. Señala las cosas en un momento dado y demarca sus posiciones y características.
DESCRIPCIÓN ACADÉMICA: se utiliza en ámbitos de estudio y posee un lenguaje formal y claro, puede necesitar de términos específicos de una ciencia o materia de que se trate.
DESCRIPCIÓN LITERARIA: esta descripción apunta a darle al texto un carácter de belleza y estética, puede ser complejo con el uso de metáforas y otras figuras literarias, y permite el uso de lenguaje informal.
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Hay también tipos de descripciones estandarizadas con nombre propio, pueden ser:
PROSOPOGRAFÍA: se centra en los rasgos físicos de la persona, es decir, las facciones de su rostro, dimensiones de su cuerpo, estatura, etc.

ETOPEYA: se basa en la representación literaria de los rasgos psicológicos de un individuo. Incluye sus costumbres, creencias, personalidad, vicios, carácter.
RETRATO: se refiere a la descripción detallada y exhaustiva de una persona exhibiendo sus cualidades físicas y psicologías al mismo tiempo. Es decir que el retrato articula la prosopografía con la etopeya.
AUTO RETRATO: el autorretrato es la descripción de una persona realizada por ella misma. Uno de sus rasgos fundamentales, por eso, es la subjetividad de la que esta teñido. El autor realiza una selección de todo aquello que supone, lo define.
CARICATURA: se trata de una descripción caracterizada por la exageración o distorsión de los rasgos físicos y morales de una persona.
Según el objeto que se describa:
TOPOGRAFÍA: es la descripción de un lugar, el paisaje, la naturaleza, etc.
ZOOGRAFÍA: engloba la descripción de cualquier animal.
CRONOGRAFÍA: se refiere a la descripción de momentos temporales, épocas, etc.


martes, 17 de marzo de 2020

LAS MEDIAS DE LOS FLAMENCOS de Horacio Quiroga


 PRIMER AÑO
                         
Hola chicos, me quedó en borrador y no me publicó el trabajo. Acá se los dejo. Está en el Classroom. Entreguen por Classroom. Saludos y buen trabajo.

LAS MEDIAS DE LOS FLAMENCOS                                
 Horacio Quiroga            
Cierta vez las víboras dieron un gran baile. Invitaron a las ranas y los sapos, a los flamencos, y a los yacarés y los pescados. Los pescados, como no caminan, no pudieron bailar; pero siendo el baile a la orilla del río, los pescados estaban asomados a la arena, y aplaudían con la cola.
Los yacarés, para adornarse bien, se habían puesto en el pescuezo un collar de bananas, y fumaban cigarros paraguayos. Los sapos se habían pegado escamas de pescado en todo el cuerpo, y caminaban meneándose, como si nadaran. Y cada vez que pasaban muy serios por la orilla del río, los pescados les gritaban haciéndoles burla.
Las ranas se habían perfumado todo el cuerpo, y caminaban en dos pies. Además, cada una llevaba colgando como un farolito, una luciérnaga que se balanceaba.
Pero las que estaban hermosísimas eran las víboras. Todas sin excepción, estaban vestidas con traje de bailarina, del mismo color de cada víbora. Las víboras coloradas llevaban una pollerita de tul colorado; las verdes, una de tul verde; las amarillas, otra de tul amarillo; y las yararás, una pollerita de tul gris pintada con rayas de polvo de ladrillo y ceniza, porque así es el color de las yararás.
Y las más espléndidas de todas eran las víboras de coral, que estaban vestidas con larguísimas gasas rojas, blancas y negras, y bailaban como serpentinas. Cuando las víboras danzaban y daban vueltas apoyadas en las puntas de la cola, todos los invitados aplaudían como locos.
Sólo los flamencos, que entonces tenían las patas blancas, y tienen ahora como antes la nariz muy gruesa y torcida, sólo los flamencos estaban tristes, porque como tienen muy poca inteligencia, no habían sabido cómo adornarse. Envidiaban el traje de todos, y sobre todo el de las víboras de coral. Cada vez que una víbora pasaba por delante de ellos, coqueteando y haciendo ondular las gasas de serpentina, los flamencos se morían de envidia.
Un flamenco dijo entonces:
–Yo sé lo que vamos a hacer. Vamos a ponernos medias coloradas, blancas y negras, y las víboras de coral se van a enamorar de nosotros.
Y levantando todos el vuelo, cruzaron el río y fueron a golpear en un almacén del pueblo.
– ¡Tantan! –pegaron con las patas.
– ¿Quién es? –respondió el almacenero.
–Somos los flamencos. ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras?
–No, no hay –contestó el almacenero–. ¿Están locos? En ninguna parte van a encontrar medias así.
Los flamencos fueron entonces a otro almacén.
– ¡Tantan! ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras?
El almacenero contestó:
–¿Cómo dice? ¿Coloradas, blancas y negras? No hay medias así en ninguna parte. Ustedes están locos. ¿Quiénes son?
–Somos los flamencos –respondieron ellos.
Y el hombre dijo:
–Entonces son con seguridad flamencos locos.
Fueron entonces a otro almacén.
– ¡Tantan! ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras?
El almacenero gritó:
– ¿De qué color? ¿Coloradas, blancas y negras? Solamente a pájaros narigudos como ustedes se les ocurre pedir medias así. ¡Váyanse enseguida!
Y el hombre los echó con la escoba.
Los flamencos recorrieron así todos los almacenes, y de todas partes los echaban por locos.
Entonces un tatú, que había ido a tomar agua al río, se quiso burlar de los flamencos y les dijo, haciéndoles un gran saludo:
– ¡Buenas noches, señores flamencos! Yo sé lo que ustedes buscan. No van a encontrar medias así en ningún almacén. Tal vez haya en Buenos Aires, pero tendrán que pedirlas por encomienda postal. Mi cuñada, la lechuza, tiene medias así. Pídanselas, y ella les va a dar las medias coloradas, blancas y negras.
Los flamencos le dieron las gracias, y se fueron volando a la cueva de la lechuza. Y le dijeron:
– ¡Buenas noches, lechuza! Venimos a pedirle las medias coloradas, blancas y negras. Hoy es el gran baile de las víboras, y si nos ponemos esas medias, las víboras de coral se van a enamorar de nosotros.
– ¡Con mucho gusto! –respondió la lechuza–. Esperen un segundo, y vuelvo enseguida.
Y echando a volar, dejó solos a los flamencos; y al rato volvió con las medias. Pero no eran medias, sino cueros de víbora de coral, lindísimos cueros recién sacados a las víboras que la lechuza había cazado.
–Aquí están las medias –les dijo la lechuza–. No se preocupen de nada, sino de una sola cosa: bailen toda la noche, bailen sin parar un momento, bailen de costado, de pico, de cabeza, como ustedes quieran; pero no paren un momento, porque en vez de bailar van entonces a llorar.
Pero los flamencos, como son tan tontos, no comprendían bien qué gran peligro había para ellos en eso, y locos de alegría se pusieron los cueros de las víboras de coral, como medias, metiendo las patas dentro de los cueros que eran como tubos. Y muy contentos se fueron volando al baile.
Cuando vieron a los flamencos con sus hermosísimas medias, todos les tuvieron envidia. Las víboras querían bailar con ellos, únicamente, y como los flamencos no dejaban un instante de mover las patas, las víboras no podían ver bien de qué estaban hechas aquellas preciosas medias.
Pero poco a poco, sin embargo, las víboras comenzaron a desconfiar. Cuando los flamencos pasaban bailando al lado de ellas, se agachaban hasta el suelo para ver bien.
Las víboras de coral, sobre todo, estaban muy inquietas. No apartaban la vista de las medias, y se agachaban también, tratando de tocar con la lengua las patas de los flamencos, porque la lengua de las víboras es como la mano de las personas. Pero los flamencos bailaban y bailaban sin cesar, aunque estaban cansadísimos y ya no podían más.
Las víboras de coral, que conocieron esto, pidieron enseguida a las ranas sus farolitos, que eran bichitos de luz, y esperaron todas juntas a que los flamencos se cayeran de cansados.
Efectivamente, un minuto después, un flamenco, que ya no podía más, tropezó con el cigarro de un yacaré, se tambaleó y cayó de costado. Enseguida las víboras de coral corrieron con sus farolitos, y alumbraron bien las patas del flamenco. Y vieron qué eran aquellas medias, y lanzaron un silbido que se oyó desde la orilla del Paraná.
– ¡No son medias! –gritaron las víboras –. ¡Sabemos lo que es! ¡Nos han engañado! ¡Los flamencos han matado a nuestras hermanas y se han puesto sus cueros como medias! ¡Las medias que tienen son de víbora de coral!
Al oír esto, los flamencos, llenos de miedo porque estaban descubiertos, quisieron volar; pero estaban tan cansados que no pudieron levantar una sola ala. Entonces las víboras de coral se lanzaron sobre ellos, y enroscándose en sus patas les deshicieron a mordiscones las medias. Les arrancaban las medias a pedazos, enfurecidas, y les mordían también las patas, para que se murieran.
Los flamencos, locos de dolor, saltaban de un lado para otro, sin que las víboras de coral se desenroscaran de sus patas. Hasta que al fin, viendo que ya no quedaba un solo pedazo de media, las víboras los dejaron libres, cansadas y arreglándose las gasas de su traje de baile.
Además, las víboras de coral estaban seguras de que los flamencos iban a morir, porque la mitad, por lo menos, de las víboras de coral que los habían mordido, eran venenosas.
Pero los flamencos no murieron. Corrieron a echarse al agua, sintiendo un grandísimo dolor. Gritaban de dolor, y sus patas, que eran blancas, estaban entonces coloradas por el veneno de las víboras. Pasaron días y días, y siempre sentían terrible ardor en las patas, y las tenían siempre de color de sangre, porque estaban envenenadas.
Hace de esto muchísimo tiempo. Y ahora todavía están los flamencos casi todo el día con sus patas coloradas metidas en el agua, tratando de calmar el ardor que sienten en ellas.
A veces se apartan de la orilla, y dan unos pasos por tierra, para ver cómo se hallan. Pero los dolores del veneno vuelven enseguida, y corren a meterse en el agua. A veces el ardor que sienten es tan grande, que encogen una pata y quedan así horas enteras, porque no pueden estirarla.
Esta es la historia de los flamencos, que antes tenían las patas blancas y ahora las tienen coloradas. Todos los pescados saben por qué es, y se burlan de ellos. Pero los flamencos, mientras se curan en el agua, no pierden ocasión de vengarse, comiéndose a cuanto pescadito se acerca demasiado a burlarse de ellos.

Responder:
1-       Busca cinco palabras que no entiendas y cópialas en la carpeta.
2-       ¿Donde sucede el cuento? Copia dos frases en donde se describa parte del paisaje.
3-       ¿Cuál es el tema que trata este cuento?
4-       ¿Cuál es el conflicto y cómo se resuelve?
5-       ¿Qué características tienen los animales?
6-       ¿Cuáles son los animales que se preocupan por la apariencia? ¿Está bien lo que les sucede?
7-       Piensa en uno de los pecados capitales y escribe un cuento con animales representando ese tema.


lunes, 16 de marzo de 2020

El zorro y el tigre, de Laura Roldán

PARA PRIMER AÑO

Hola alumnos, los saludo y les dejo un nuevo texto que acompaña la actividad de comprensión lectora. Saludos y buen trabajo.


El zorro y el tigre, de Laura Roldán

El día estaba tan lindo. Los pájaros cantaban contentos, los brotes de los árboles verdeaban al sol como esmeraldas y los yuchanes florecían como locos, rosa y blanco por donde se mirara. Los animales andaban todos noviando. Bueno, son esas cosas de la primavera.
El Zorro estaba lo más tranquilo tirado en el suelo con las patas apoyadas en un lapacho, mirando a unas cotorritas que construían el nido. Pensaba en esa zorra tan bonita que había visto el otro día y el corazón le galopaba contento. De repente el Tigre apareció de la nada y con un rugido feroz le saltó encima.
— ¡Te tengo atrapado, Zorro del diablo! Esta vez sí que no te me vas a escapar.
"¡Qué problema! —pensó el Zorro—, y yo tirado aquí patas arriba sin poder hacer nada."
Pero pensar podía, así que pensó y dijo con voz de que se está por acabar el mundo:
— ¡Ah, don Tigre! ¡Menos mal que llega alguien! ¡Ya no doy más!
— ¿Que no das más? Seguro que estás inventando algo para escaparte.
— ¡No, no! Ayúdeme a sostener este árbol que se me doblan las rodillas.
— ¿Y qué pasa con este árbol? —preguntó el Tigre picado por la curiosidad.
— ¡Que se va a caer! ¿No ve lo torcido que está? Y si se cae se viene todo el monte abajo y nos morimos aplastados. Porque este árbol es el que sostiene todo. ¡Uff! No doy más, voy a aflojar.
— ¡No, no, aguante un poco más! ¿Qué podemos hacer?
—Vaya a traer un tronco grande para poder apuntalar el árbol. ¡Ah, me rindo! —gemía el Zorro.
— ¡Aguante, don Zorro, aguante!
El Zorro miró al Tigre con cara de moribundo y le dijo:
— ¡Ya sé! ¿Por qué no se queda usted que es tan fuerte, sosteniéndolo un rato, mientras yo voy de una corrida a buscar un gran tronco para asegurarlo?
— Bueno, bueno —dijo el Tigre—. Quédese quieto hasta que yo sostenga todo el peso.
Y se acostó al lado del Zorro. Levantó sus grandes patas peludas y las apoyó con fuerza contra el árbol.
—Bueno, afloje ahora, don Zorro —le dijo mientras el Zorro se refregaba las rodillas dolorido.
— ¡Ah, qué alivio don Tigre! Menos mal que llegó usted justo cuando me daba por vencido —dijo el Zorro, sacudiendo un poco las patas para que se le desentumecieran—. ¡Téngalo bien firme que yo voy a buscar un buen tronco y vuelvo! No me afloje, ¿eh?
— No, no, pero vaya rápido.
Y el Zorro se fue corriendo un trecho. Cuando calculó que se había alejado lo suficiente, caminó despacio, mirando cómo andaba la primavera por ese lado del monte. Las cotorras estaban haciendo sus nidos, los brotes de los árboles parecían esmeraldas y se veía el rosa y blanco de los yuchanes por todos lados. Entonces se acordó de que por ahí había visto una zorra muy bonita el otro día y se metió en el monte mientras el corazón le galopaba contento, ya olvidado del Tigre, que vaya a saber cuándo se dio cuenta de que lo engañaron con una mentira más grande que el lapacho que se quedó sosteniendo.
Dicen que muchas horas después un rugido feroz hizo temblar el monte entero y vieron pasar al Tigre refregándose las rodillas y maldiciendo en voz alta.

Responde:
  1. ¿Qué tipo de texto piensan que es? Novela, noticia, carta, cuento, poesía, reportaje. Explicar por qué decidieron sobre una de las opciones.
  2. ¿Cuál es el conflicto de la historia? ¿De qué se aprovecha el zorro?
  3. Dibuja en tres cuadritos tipo historieta la historia que se cuenta.
  4. ¿Cómo es cada animal?
  5. A- ¿Qué enseñanza tiene el texto?
B- explica las ventajas y desventajas que pueden tener las siguientes frases:
1-      El que reparte se queda con la mejor parte.
2-      El más fuerte siempre gana.
3-      El inteligente siempre supera a los demás.
4-      El que pega primero, pega dos veces.
5-      Mejor solo que mal acompañado.
  1. inventen una fábula con personajes animales. primero piensen que enseñanza intentará enseñar un animal y que enseñanza debe aprender otro.
  2. Después del trabajo que han hecho. Elaboren una frase que nos ayude a convivir mejor entre todos.




La descripción, características y clases de descripción

PARA PRIMER AÑO DE SAN BLAS  Tipos de descripción La descripción es una variación del discurso a través de la cual se le confieren a los obj...